sábado, 22 de marzo de 2008

Torcidos, derechos y otros renglones de Dios...

Está la cosa seria hoy, oiga.


Los señores que usan vestidos, y no me refiero al colectivo trans, han vuelto a pronunciarse. Tienen derecho. Y yo tengo derecho a indignarme, a cabrearme (aunque sea un verbo feo), y a cagarme en...

El Señor Arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián Aguilar, hizo el viernes pasado un llamamiento a los creyentes (creyentes, adeptos, fieles, lo que sea): oposición a la eutanasia. Según sus propias palabras "La muerte de Jesucristo fue digna, a pesar de que no tuviera cuidados paliativos". "Jesucristo miró a la muerte cara a cara, con confianza, la aceptó con amor y la vivió descansando en los brazos del Padre Celestial". "¿Alguien puede decir que la de Jesús no fue una muerte digna?"

Ajam, muy bien. Claro. Claro. Entiendo la fe, entiendo muchas cosas, pero no entiendo el dolor por el dolor. ¿Es el dolor el peaje a pagar por una vida mejor al lado de Dios? (¿qué Dios?). Maldita moral judeo-cristiana.

Quizá porque he trabajado con personas mayores que sufrían patologías severas, terminales y dolorosas, quizá porque he visto sufrir a estas personas durante meses, con sus cuerpos ulcerados por estar postrados en una cama, quizá porque sabía que su cabeza ya no funcionaba como debiera, y que su cerebro ya sólo servía para mantener las constantes vitales y para procesar un dolor más que evidente, quizá porque no le deseo eso ni al peor de los humanos que habitan este planeta, quizá por eso, no puedo por menos que gritar de rabia por estas declaraciones.

Cuando trabajaba en la residencia, mi cometido, al igual que el de todo el personal, era proporcionar la mejor calidad de vida para los residentes. Pero hay cosas sobre las que no podíamos hacer nada, nada realmente efectivo. Cuando una persona está encamada mucho tiempo inevitablemente le salen úlceras, aunque se realicen los cambios posturales necesarios. Cuando el alzheimer está en fases medias y el individuo no es ni la sombra de lo que fué, en ocasiones se produce un increíble sufrimiento emocional, porque afortunada, o lamentablemente, las emociones no se deterioran como la congnición. Cuando una persona que mantiene bien su cabeza, pero presenta una enfermedad terminal y dolorosa, como puede ser un cáncer de huesos, y el indescriptible dolor que siente no se calma con nada, cuando esas cosas suceden... ¿debemos dejarles sufrir "dignamente"? Me pregunto: ¿se tiene calidad de vida en esas condiciones? Mirad el caso de esta señora francesa... De verdad que sé que es un tema peliagudo, que no es tan fácil de legislar, que no es tan fácil de formalizar, pero...

Yo no quiero sufrir. Yo no tengo por qué sufrir. Esa es la máxima, mi máxima. Quiero morir dignamente, porque me voy a pasar la vida intentando que ésta sea digna, y no quiero que mi final deje de serlo. Y señores de la Iglesia, morir con dolor, es vivir con dolor, y eso, perdónenme, NO ES DIGNO.

No le deseo mal alguno a nadie, pero me pregunto qué sucedería si alguno de estos señores pasaran años y años en una cama, enchufados a una máquina, sin poder expresarse, inmersos en un dolor tan grande que no les dejara pensar en otra cosa, porque además, no pudieran pensar en otra cosa, sólo sentir. Aunque claro, la fe mueve montañas, y de seguro para ellos no sería más que una prueba final para entrar en el reino de los cielos.

Yo no quiero entrar en un club en el que le esté permitida la entrada a estas personas. Yo no creo en ese club, ni en las reglas que los dueños han creado. Es por eso que voy a apostatar. Me doy de baja, oiga. No quiero que cuenten conmigo en sus estadísticas.




6 Criaturas se han pronunciado al respecto:

Oneyed-jack dijo...

Mira que escoges temas complicados...

Tú tienes la experiencia de haber trabajado en un geriátrico, con lo cual no dudo que habrás visto un montón de cosas que habrán moldeado tu opinión.

Yo por mi parte, ya sabes por donde he pasado y por más jodido que estaba, ni se me pasaba por la cabeza la idea de pedir que me desenchufaran. Para mi, mientras hay vida hay esperanza, pero respeto el derecho de los demás a no pensar igual.

Además, la iglesia habla como si ellos fuesen los que tienen el monopolio de la moralidad y generalizan, generalizan demasiado. Una persona puede tener la fuerza de voluntad para soportar muchas cosas, pero el dolor diario, incesante y sobretodo, incurable, no son muchos los que pueden vivir con el, hay que dejar la opción de una salida a quien la necesite.

Anda anda, te prefiero cuando hablas de Dracula, aunque me meta contigo.

Un abrazo!

Psicologa Solteeera... dijo...

Barbas, esa es la clave... el derecho a la elección. Hay quien es capaz de soportar lo insoportable, los que piensan que seguir vivo es la única opción. De entre esos están los que lo hacen porque aman la vida y les merece la pena, los hay que lo hacen por fe, etc. Hay miles de motivos para vivir. Tu caso es francamente emocionante y admirable. Pero los hay también que, en esos casos, no quieren o no pueden. Y esa es su decisión.

Yo apuesto por la vida, no hay nada más maravilloso... es más, no hay nada más (para una atea convencida). He visto gente que sufría y aún así seguía luchando, por su convicción religiosa. De hecho he trabajado con ellos apostando por su fe. Cada uno se agarra a la vida con lo que tiene, y eso no es malo, al contrario, es totalmente respetable e incluso admirable. Pero yo defiendo la libertad, la dignidad, y la elección. Si ahora mismo me sucediera algo grave, pelearía contra ello por vivir. Pero tener ochenta años, no recordar ni quien soy, y vagar por lo que me queda de vida padeciendo, sin identidad... no me parece digno. Todo depende de la noción de ser humano/persona que se tenga. Pero ya digo, es muy difícil de legislar, regular...

No arremeto contra la fe, me opongo a los atentados que comete constantemente la Iglesia contra la libertad del ser humano, amparados por la supuesta posesión de la moral última. Sí a los condones, sí a la homosexualidad, sí a la libertad, sí a la claridad moral... Que se dejen de hipocresías ya, que estamos todos muy mayorcitos para mitologías y moralinas anacrónicas, que para cuentos me quedo con El Señor de los Anillos, no te jode!!!!

Robe dijo...

Joder...

Oneyed-jack dijo...

Oye, que por mi puedes arremeter contra la fe todo lo que te de la gana...xD

Yo lo hago con frecuencia, dicho sea de paso, no nos confundamos, que yo no defiendo a la iglesia ni creo en dios.

Psicologa Solteeera... dijo...

Joseee, ¡por favor! Aisn!

Robe, ¿qué?

Parece que a nadie le parece bien ponrese serio en estos blogs! Anda que...

Un besito pa los dos, que vaya tela!

lainfantaterrible dijo...

Apostasía ya!! Tengo el material que nos hará libres de todas todas.
Ea, a pedir el certificado de bautizo.

Salud y República